Muy recomendable la lectura, aunque ya lo hayas leído en tu niñez, de cualquiera de los libros de Julio Verne. Nació en 1828 en Nantes, Francia y murió hasta 1905 en Amiens, Francia. Muy pronto supo su amor por las letras y desarrollo «Viajes Extraordinarios», serie de novelas de aventura visionarias y escrupulosamente documentadas:
1863, a sus 39 años, Cinco semanas en globo.
1864 Viaje al centro de la tierra.
1865 De la Tierra a la Luna. (El hombre llego en 1969).
1870 Veinte mil leguas de viaje submarino. (Con el famoso Nautilius).
1872 La vuelta al mundo en 80 días. (cuando la hicieron película aparece Cantinflas).
1874 La isla misteriosa

Es el segundo autor más traducido después de Agatha Christi. Es considerado, junto con H. G. Wells (1866-1946), quien escribió «La maquina del tiempo» en 1895, como los padres de la ciencia ficción.
Sobre «Cinco semanas en globo»:
Como bien dice su biografía, esta escrito escrupulosamente documentado, con una visión del futuro para ese 1863. Cada capítulo es detallado como si fuera un experto en ingeniería, geografía, historia, geología, y todo lo que termine en «ía».
Hay una frase que me cautivo y refleja su personalidad: «El porvenir no es sino un presente muy lejano». La voy a usar mucho.
Son tres los compañeros que se lanzan a la aventura de cruzar el Africa, hazaña que muchos habían intentado, pero nadie había logrado. Para describir lo magnifico que se complementaban los 3 aventureros: «Si Fergusson era la cabeza y Kennedy los brazos, Joe debía ser las manos».
Sobre como veían los nativos al «Victoria», el Globo, curzando los aires: «los negros, más supersticiosos que los árabes, vieron en este proyecto intenciones hostiles a su religión; se figuraban que querían apoderarse del Sol y de la Luna».
Hay una parte donde el doctor Fergusson, jefe de la expedición, se pone filósofo explicando como Asia ha sido la proveedora del mundo durante 4,000 años. Al desgastarse, se han pasado a Europa desde hace 2,000 años. Como se va desgastando, ahora vemos a los pueblos abalanzarse sobre America. Pero también esa fertilidad se acabará, entonces les quedará África. ¡Somos una plaga!, es donde empezó todo (apuntes del autor).
Complementando lo anterior, en una de sus reflexiones, aclara Joe: «¡El hombre es un animal tan egoista!»
Cuando habla de America, el doctor Fergusson: «… en California se ha encontrado un cedro de cuatrocientos cincuenta pies» (137 metros). En 1863, California ya pertenecía a los Estados Unidos (apuntes del autor).
Sobre el religioso que rescataron, peligrosamente, de una tribu de caníbales, dice el doctor Fergusson: «Este misionero, que había hecho voto de pobreza, reposa ahora sobre una mina de oro». Y más adelante agrega sobre esa mina de oro descubierta: «¡Qué de pasiones, qué de avideces, qué de crímenes produciría el conocimiento de una mina parecida! Es descorazonador!»
Este libro es relato maravilloso, los tres personajes se complementan tan bien, que terminas por quererlos, y en cada peligro al que se enfrentan, te sientes amenazado como lector. Lo más fregón es que no necesita de ponerle nada de morbo, ni siquiera doble sentido, para tenerte atento renglón por renglón. A disfrutar su lectura. espero pronto poder aventarme «De la Tierra a la Luna».
