
La vida no se detiene, pase lo que pase, hagas lo que hagas. Es parte de lo maravilloso de vivir, cada cosa que hagamos o dejemos de hacer definirá si la estamos aprovechando o no.
¿Vale la pena hacer un alto en el camino para festejar?
El tío Enrique nos decía. «No festejen aniversarios, festejen logros». Los aniversarios se van a llegar solos.
¿La familia debe de festejar cuando cumplen años de casado los papás o cuando; logran terminar de pagar la casa, un aumento de sueldo, la graduación de un hijo?
Un aniversario es una oportunidad para saber como vamos, a donde vamos. Festejarnos o dejarnos festejar ayuda a cargar las baterías para seguir luchando por nuestros ideales.
