Lo que mejor se hace en el campo es la sobremesa. En la ciudad todo es prisa, hasta las reuniones sociales son de pisa y corre: hay que recoger a los niños, hay que levantarse mañana temprano, hay que pasar a otro evento. No se diga la comida, cada vez hay menos tiempo para comer. Nos dicen que dentro de algunos años vamos a desayunar, comer y cenar píldoras, espero que no me toque.
En el monte si hay tiempo, en la mesa se saborean los alimentos y en la sobre mesa se saborean las pláticas. Platicamos de los antepasados, los dulces regionales, algunos chistes, historia. Como diría don Jorge “A qué cosa tan más deliciosa”.
