Como parte de mi investigación para mi cuarto, quinto, o sexto libro (en esto de los proyectos nunca se sabe cual va a terminar primero), fuimos, mi hermano Pato y yo, al Zacatecas a platicar con el dueño Eugenio Lozano y, de paso aprovechamos para comer.

Comer en una cantina acompañado de un par de cervezas, es algo que se empezó a acostumbrar en Monterrey desde principios del siglo pasado. De ahí el tema de mi trabajo.
El Zacatecas abrió sus puertas en 1949, en la esquina sur-poniente de Madero y Diego de Montemayor. Ya son tres generaciones atendiéndonos. Su especialidad es la Costilla de Cerdo acompañada de una salsa molcajeteada, en tu mesa, de chile piquín.
Como buena cantina, no pueden faltar los vendedores ambulantes: lotería, dulces típicos, y chile piquin puedes comprar mientras disfrutas tu comida.
Abren a las doce, para cumplir la regla de mi abuelo: «Ya son las doce, vamos por una cervecita».

No te platico más para que vayas, y para que leas mi libro «La Ruta del Olvido», cuando salga.
¿No has ido?
