Ya va a cumplir 3 años mi segundo libro Guerra en Tierra Viva, y me voy a permitir platicarte un poco de él.
Se han vendido, incluyendo el tuyo, más de 1,200 ejemplares. Pocos para un García Marqués, pero buenos para la recién iniciada carrera de escritor. Estoy seguro que debemos de llegar a más lectores pronto. Ya estamos trabajando en la segunda edición, con algunas mejoras propuestas por ustedes, por mis editores y por mí después de varias re-leídas.
Es una novela histórica del noreste mexicano de 1630, etapa de nuestro pasado donde, a base de mucho esfuerzo y sacrificio de nuestros primeros paisanos, ya se lograron establecer los asentamientos. A Tampico, Saltillo, Cerralvo y Monterrey, se le empiezan a agregar nuevos pueblos como Cadereyta, Parras, hoy Galeana, hoy Monclova, entre otros.
Partiendo de un personaje que si existió, me permito relatarte una historia que nos ayuda a entender como era la vida del norestense del siglo XVII. Poco hay escrito de esa época, y mucho hay de relevante en los que la vivieron.

Algunos pasajes del libro:
(Reflexiona Pánfilo) Como es de caprichoso nuestro padre tiempo, yo ya tenía un año de haber salido de mi tierra (España), de mi familia, de mi deber. Mucho tiempo, pero revisando todas por las que he pasado: mi despedida, el cruce de mi antigua patria, la travesía del océano, mi estancia en el puerto de Tampico, la peligrosa internación por los caminos del reino (de León), y mi acomodo en esta villa (de Cerralvo), todo esto en tan solo un año. Largo en nostalgia, corto en experiencias.
Me fui por la vereda que va por la sierra de Picachos hasta Monterrey. Después de andar media legua paré a tomar un respiro y agua. Sequé mi bolsa de panza de jabalí, de las tejidas por Mariana, le di varios sorbos. Los latidos del corazón me dificultaban respirar. La llanura estaba alta, se veía un monte virgen, con un camino ya bien definido. Esperaba ansiosamente divisar los cerros de los que tanto me habían hablado… Seguí avanzando. Volví a sentir, en varios tramos, que el monte me observaba, ya no sentí miedo, me extraño creerme acompañado con la sensación de ser vigilado.
Los seminaristas apoyábamos en el convento de San Andrés con la entrega de comida a los pobladores, el plato de don Agustin de Zavala. Esto se hacía ya solo en las temporadas de secas o heladas. La comida era muy simple e insípida, como todo lo que nos servían en el convento…
Los españoles que se quedaron en el actual noreste mexicano, no fueron el conquistador en busca de oro, ése, si llegó, se arrepintió y se regresó. El que se quedó, ya sea minero, agricultor, fraile o comerciante, tenía dos características a resaltar: templanza y responsabilidad. La mayoría llegó haciendo frontera y se acostumbraron a la vida de trabajo duro, solidaridad con el vecino y pocos recursos. Se responsabilizaban de sus deberes, de sus familias, de su comunidad y desarrollaron el carácter para cumplirlo.

Algunos comentarios de apreciados lectores:
En general, me gusto David; la exposición de costumbres y situaciones propias de la época cumplen el cometido de llevarte de forma imaginaria al lugar y la época.
Edmundo Cantú, Cadereyta oct 2015
Hola, les paso una invitación a la presentación del libro de David Canales, se trata de Guerra en tierra viva. Es el próximo jueves 26 de noviembre a las 20:00 hrs en el Centro Cultural Plaza Fátima (del 2015). Yo me traje ese libro como un tesoro de la feria de Libro de Monterrey porque estoy convencida que leerlo me lleva al Nuevo León del que me dijeron hay que vivir orgullosa y no ese que salió en las noticias: el de narcos, y gente tramposa. El pillo no tiene cabida en Nuevo León, de eso me hace estar segura David cuando lo leo.
Lizet de la Garza, Cd. de México nov 2015
David. Buenas noches. Todavía no termino de leer su libro. ¿Qué decir? Muchas gracias. Por el libro. Por la imagen que proyectó de los franciscanos. Frente a ellos, los franciscanos de este tiempo somos mediocres. Por la manera de contar la historia. Amena. Porque se preocupa de recatar la memoria de estas queridas tierras. Desafortunadamente, como dice en su libro, son muy pocos los que se preocupan por mantenerla viva.
Fr Benjamín Monroy, Monterrey NL oct 2015
Me quedo gratamente satisfecho con la narrativa de la historia (después) de la fundación de la Ciudad de Monterrey. Que experiencia y gozada he dado al recorrerlo. Mis abuelos Paternos eran de Cerralvo.
Alejandro González Morales, Ciudad de México feb 2018
Muchas gracias por leerme, es gasolina para mi motor.

