Hay días que no quiero ni levantarme. Son tantas malas noticias, tanta gente que se deja llevar por el deseo, pasándose el «deber ser» por el arco del triunfo. «Las buenas costumbres», parece que ya no son costumbres.
Aquí es cuando entra la razón a demostrarnos que hay más bondad que maldad. Por cada balazo hay miles de caricias, solo que las caricias no se oyen como el balazo. Las familias unidas, son más que las que se desunen, pero la ruptura es ruidosa y la unión es silenciosa. Por cada persona que obra mal, hay cientos tratando de hacer el bien cada día.
Me levanto y, agradecido, ofrezco este día a ti, que como yo, estas luchando del lado de los buenos, aunque a veces no seamos tan buenos.
