Un día llegas a la edad de: “Nunca me había pasado”. Dolores, enfermedades, falta de memoria, cansancio. Vamos creciendo y nos tenemos que administrar mejor. Hace algunos años era impensable que nos quedáramos sin salir un sábado y ahora se me hace una buena idea.
El fin de semana cambia de ser un desfogue a ser un cargador de baterías. Muy disfrutable y deseable, según la edad.
Algunos lectores todavía están en la etapa de esperar al viernes para el reventón. Más grande vas a disfrutar de una rica cena en compañía de los compadres, “¡que rucos!”
