Soy un escritor regiomontano con gusto por la historia regional, orgullosamente #SoyNorestense

Libro: memorias del Coco

Me preguntan por libros que hablen de nuestra historia. Gracias a Dios hay muchos y muy buenos. Hoy les voy a platicar de uno muy valioso.

El libro se llama Memorias del Coco. Lo mejor del libro es la memoria de José Luis el Coco Coindreau, ¿como le hizo para recordar la información de los sucesos más importantes de su vida? Para los que nos gusta conocer nuestro pasado aquí tenemos una fuente de primera mano de mediados del siglo XX. Tienes que leerlo, tienes que disfrutar las narraciones de lo que hizo cambiar al país y a nuestro estado en los últimos 60 años.

Aquí un poco de su sabor:

... decía con frecuencia que la única cosa que Cristo prometió compensar en esta vida, era honrar, respetar y cuidar a tus padres. Todo lo demás lo recompensará en el cielo.

El tío Esteban, el hermano mayor, se convirtió en el jefe de la familia y logró sacar adelante a todos con su trabajo en las haciendas. Su amor por México lo llevó a participar en la política, uniéndose a la campaña de Juan Andreu Almazán contrincante del PRI en las elecciones presidenciales de 1940. El PRI hizo de las suyas, como hasta la fecha, y a través de una serie de tranzas, compra de voluntades y amenazas, logró instalar en el poder a Manuel Ávila Camacho.

Un día de mayo de 1974, nos levantamos con la noticia de que Caballero (Raúl Caballero Escamilla líder estatal de la CTM) iniciaba emplazamiento a huelga de 15 mil empresas comerciales.

En una buena solución cabemos todos. La clave esta que la vícsera no le gane a la materia gris.

... suscitaba invariablemente un ataque del Gobierno de Luis Echeverría … señalando que lo que nos movía sólo eran intereses económicos que se veían afectados con tal o cual medida de su gobierno.

Léanlo para que no echemos al olvido toda la labor que realizaron los regiomontanos de la generación de 1970, esa que se está despidiendo de este mundo. Creo que así les debemos de llamar a los adultos que tomaron decisiones en esa época, como José Luis Coindreau, mi padre, mi suegro, tantos capitanes de empresa y empleados de las mismas que se fajaron ante un gobierno autoritario, una sociedad mundial que acababa de pasar por los hippies, y que aquí seguíamos siendo trabajadores, honrados, ahorradores, y no dejados.

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